Comp card de modelo: qué es y cómo crear una
Comp card de modelo: para qué sirve, qué fotos incluir, qué formato elegir y cómo crear una que supere el primer filtro de los reclutadores.

Meet The Muse Team
Editorial Team
September 01, 2026

Un reclutador abre su bandeja de entrada un martes por la mañana. Treinta y cuatro candidaturas para dos plazas, catorce minutos antes de una reunión y un cliente que espera una preselección antes del mediodía. Nadie abre treinta y cuatro portfolios. Repasa treinta y cuatro comp cards, se queda con cuatro y cierra el resto.
Para ese momento exacto existe una comp card de modelo. No para enseñar tus mejores imágenes, ni para contar tu trayectoria, sino para sobrevivir a una lectura de veinte segundos en la pantalla de un móvil. Y buena parte de las tarjetas que circulan hoy falla justo en esa prueba. No porque las fotos sean malas, sino porque nadie pensó en quién las mira ni en qué condiciones lo hace.
📇 La comp card es un documento de producción
Una herramienta de criba, no un escaparate
Una comp card, también llamada composite, reúne tu rostro, tu silueta, tus medidas y tu contacto en un solo soporte. Antes se imprimía en cartulina. Hoy viaja casi siempre como PDF de una página, adjunta a un correo o guardada en una carpeta compartida.
Su función es puramente práctica. Permite poner diez perfiles juntos y comparar diez siluetas en pocos minutos. Tu book cuenta lo que sabes hacer. Tu tarjeta responde a una pregunta mucho más seca: ¿este perfil encaja en este proyecto, sí o no?
Por qué ha sobrevivido a la era del perfil online
Parecería que un perfil online deja la comp card obsoleta. Ocurre lo contrario. Cuanto más rápido se toman las decisiones, más necesitan los equipos un formato fijo que se pueda reenviar, imprimir, anotar y enseñar a un cliente sin darle acceso a nada.
Hay un detalle que la mayoría de modelos pasa por alto: tu tarjeta es a menudo lo único que el cliente final llega a ver de ti. El fotógrafo preselecciona, el cliente decide con tres PDF delante. Nunca sabrás que esa reunión existió.
💡 Lee también: Tu tarjeta resume tu book, no lo sustituye. Así se construye el material que va detrás: Cómo crear un portfolio exitoso: la guía completa para modelos
🖼️ Qué se pone de verdad en una comp card
Una sola cara, cuatro o cinco fotos: el formato que se impuso
La tarjeta a doble cara viene de la imprenta, de cuando se colocaban cartulinas sobre una mesa. La mayoría de las que circulan hoy caben en una sola página, imágenes e información juntas, y ese es el formato por el que conviene empezar.
El motivo es simple: nadie da la vuelta a un documento. En el móvil o en una carpeta compartida, una segunda página se abre una de cada tres veces. Todo lo que pongas al dorso existe solo a medias.
Guarda la versión a doble cara para imprimir, para un evento o un casting presencial. En ese caso, una imagen a página completa delante y el resto detrás. El archivo que envías por correo se queda en una página.
La imagen principal decide, las demás confirman
En una sola página, una imagen debe ocupar claramente más espacio que las otras. Esa foto decide si el lector se detiene o pasa de largo, y casi siempre es un retrato nítido y bien iluminado, encuadrado cerrado o de medio cuerpo, con la mirada al frente.
Alrededor, tres o cuatro imágenes más pequeñas, cada una con información que las demás no aportan. Un cuerpo entero que muestre la silueta real, ropa ajustada, fondo neutro. Un perfil o un tres cuartos, porque estilismo y peluquería lo necesitan. Una imagen en movimiento que enseñe cómo habitas un encuadre. Y si apuntas a un sector concreto, una imagen de ese sector.
El error más habitual es elegir tus cinco fotos más bonitas. Cinco fotos parecidas son una sola foto repetida. Cinco fotos que se complementan son un perfil que alguien puede defender en una reunión.
Tu nombre, por último, tiene que seguir leyéndose en tamaño pequeño. Tipografía sencilla, buen contraste, nada de caligrafías finas sobre fondo claro.
El bloque de información
Nombre profesional, altura, pecho, cintura, cadera, número de calzado, color de ojos y pelo, y una sola vía de contacto. Indica centímetros y pulgadas si trabajas con clientes de otros mercados.
Añade la fecha de tu última toma de medidas. Nadie lo exige, casi nadie lo hace, y justo por eso se nota al instante. Indica que las cifras se han comprobado hace poco, algo que una hoja de cálculo por sí sola nunca puede confirmar.
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🛠️ Cómo crear tu comp card de modelo paso a paso
Empieza por el mercado, no por las fotos que ya tienes
Antes de abrir ningún programa, escribe los trabajos que quieres conseguir en los próximos seis meses. Una tarjeta pensada para comercial y lifestyle no se parece en nada a una pensada para editorial.
Nada te impide mantener dos versiones del mismo archivo, con la misma imagen principal y una selección secundaria distinta. Envías la que encaja con cada brief, y eso siempre gana a una tarjeta media que intenta gustar a todo el mundo.
Formato y ajustes que evitan sustos
El tamaño de referencia ronda los 14 por 21 centímetros, en vertical. Trabaja a 300 ppp en cuanto la impresión sea una posibilidad y deja unos milímetros de sangrado para que tu nombre no vuelva cortado por la guillotina.
Mantén también una zona de seguridad interior: nada importante a menos de cinco milímetros del borde. Exporta después un PDF ligero, por debajo de dos megas, más un JPG para las mensajerías.
Sin texto encima de las caras, sin marcos gruesos, sin mosaico apretado. El blanco entre las imágenes forma parte del trabajo: es lo que hace que la página se lea rápido.
Nombrar y enviar el archivo
Un documento llamado compcard-final-v3.pdf desaparece en quince segundos dentro de una carpeta de descargas. Llámalo nombre-apellido-compcard-2026.pdf y listo.
Los equipos archivan estos ficheros y los recuperan meses después, a veces para un proyecto al que ni te presentaste. Un nombre claro es un recordatorio gratuito dentro de un buscador.
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🚫 Los errores que cierran una tarjeta en diez segundos
El desfase entre la tarjeta y la persona
Una comp card con melena larga cuando te la cortaste hace ocho meses significa una prueba de vestuario complicada y un equipo improvisando. Cualquier cambio visible, corte, color, barba, un tatuaje reciente, obliga a actualizar el archivo.
Ese desfase rara vez se paga el mismo día. Se paga en la repetición, cuando alguien duda en proponerte porque la persona que apareció en el set la última vez no coincidía con el documento enviado.
El retoque que borra la información
Piel alisada hasta el plástico, una silueta redibujada sin decirlo, un filtro por encima de todo: estás borrando justo lo que el lector quería comprobar. No te descartará por tu aspecto, te descartará porque ya no puede fiarse de lo que ve.
Una buena tarjeta acepta la luz, la textura de la piel y las proporciones reales. Eso es lo que la vuelve utilizable, y una tarjeta utilizable es una tarjeta que la gente guarda.
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🎯 Una buena comp card de modelo trabaja mientras duermes
Montar una comp card de modelo seria cuesta una tarde. Mantenerla al día cuesta una hora, dos veces al año. El resto del tiempo circula sin ti, por correos y reuniones a las que nunca vas a asistir.
Ahí se decide todo: entre un perfil que nadie termina de proponer porque el material es confuso, y un perfil que entra directo en la lista corta porque se lee en diez segundos.
En Meet the Muse, tu comp card, tus medidas y tu book viven en un mismo sitio, dentro de un perfil que los reclutadores pueden leer, filtrar y compartir sin escribirte tres correos. Actualiza la tuya y deja que haga la primera criba por ti.
